Las piedras semipreciosas, también llamadas gemas, han sido buscadas desde hace siglos por el hombre en la naturaleza bien para la ornamentación, para el culto de ciertas deidades, como símbolo de exclusividad y poder e incluso para utilizarlas para sanar. La mayor parte de ellas son minerales, aunque también se pueden encontrar orgánicas como por ejemplo el ámbar. En esta página podrás descubrir todo lo relacionado con este apasionante mundo.

Propiedades de los minerales semipreciosos


Al estar hablando de piedras naturales lógicamente se está dependiendo de lo que la naturaleza quiera regalar. Ninguna es igual que otra lo que hace que la exclusividad sea una de las propiedades más destacables de este mineral. La dureza es otra de sus características, la cual es medida gracias a la escala de Mohs y a partir de ahí pueden clasificarse en diferentes tipos.

La talla es la forma que se las da existiendo diversas como baguette, brillante, oval, corazón, perilla, etc. Estas piedras requieren un sistema de tallado muy preciso y bastante más lento que el usado para las piedras más simples. Se pueden encontrar en diferentes colores y gracias a la cristalización o brillo que desprendan, los transmitirán con mayor o menor fuerza.

Diferentes tipos de piedras


Ágata.

Esta piedra se forma debido a la circulación subterránea del agua junto a una saturación de sicilio, al llenado de huecos en las rocas y a la disolución de huesos, conchas, etc. que allí se puedan encontrar. Se pueden encontrar en diferentes colores y tonos y ser semitransparentes, transparentes u opacas. Su dureza dentro de la escala de Mohs es de 7.

Ámbar

El significado del ámbar es "que puede flotar en el mar". De hecho, esta piedra lo hace. Su color más habitual es el amarillo aunque se puede observar también en rojo, blanco, naranja, verde azulado y negro. Uno de los más valorados es el rojo procedente de México. En realidad, se trata de una resina fosilizada vegetal que proviene de las coníferas y tiene na dureza de 2,5

Aventurina

Lo más adecuado es dirigirse a este mineral como cuarzo aventurita. Se puede conseguir en diferentes tonos de verde, aunque también puede verse en tonalidades rojizas, amarillas o marrones si ha habido inclusión de algún otro mineral. Cuando la luz se posa sobre esta piedra, se puede ver un incesante y precioso centelleo en su interior que sin duda, es su característica más valorada.

Aguamarina

Perteneciente a la familia del berilo igual que la esmeralda, esta piedra de color azul verdoso, recuerda al agua del mar, de ahí su nombre. Antiguamente era conocida como la piedra de los marineros. Su dureza es de 8 dentro de la escala de Mohs.

Alejandrita

Esta variedad tan rata y preciada es de color amarillo verdusco o verde suave. Su característica principal es la capacidad que tiene para cambiar de color y de tono cuando le da la luz. Puede pasar de un verde a un rojo cuando se somete a un cambio luminoso en segundos. Su dureza también es de 8 según la escala de Mohs.

Amatista

Esta piedra fue considerada en un principio como preciosa después de ser descubierta en Brasil, pero posteriormente entró en el grupo de las piedras semipreciosas. Se trata de una variedad del cuarzo muy cotizada de color lila que puede cambiar a amarillo o transparente. Esto va a depender del hierro que contenga. La escala de Mohs considera que tiene una dureza de 7.

¿Cómo se puede clasificar una gema?


Las gemas pueden ser naturales, sintéticas, artificiales o de imitación. Las primeras, lógicamente, provienen de la naturaleza. La mayor parte de ellas son minerales tallados, aunque en el sector de la joyería también se conocen como naturales a los productos orgánicos. El marfil, el coral, las perlas o el azabache son ejemplo de ello. Otra características de estas son el color, la vistosidad y el color. Por eso, no es de extrañar que sean muy usadas para fabricar joyas. Este tipo de piedras cuentan cavidades en las que se pueden alojar otros minerales, gases o líquidos. En ciertos casos, dependiendo de dichas inclusiones se puede averiguar el país de origen de la gema, como sucede en el caso de la esmeralda.

Las sintéticas por otra parte, son las que han sido creadas de manera artificial pero que tienen las mismas propiedades ópticas y físicas que las naturales. Para diferenciarlas, por tanto, será necesaria la ayuda de un gemólogo que realice un estudio de la piedra. En cambio, las artificiales han sido fabricadas también por el hombre pero las propiedades que tienen no existen en el reino de los minerales. Son vidrios creados por fusión y sin ninguna estructura cristalina. Los vidrios de Swarovski son un ejemplo de ello.

El término de imitación engloba tanto a las artificiales como a las sintéticas, aunque también a aquellas piedras naturales que se usan para imitar a una gema de valor más elevado. El topacio azul, por ejemplo, se usa para simular a la aguamarina. El apatito se usa también como imitación de las turmalinas paraibas.

La magia de la litoterapia


Estas piedras de gran belleza no solamente son utilizadas con fines estéticos. Desde hace siglos se usan también para fines curativos y la terapia que se encarga de ello es conocida como litoterapia. A base de piedras, minerales y cristales, se consigue crear el equilibrio necesario en el organismo para alcanzar una energía mayor e incluso curar enfermedades.

Simplemente es necesario poner en el lugar concreto la piedra dependiendo de las propiedades específicas de cada una. Por ejemplo, el rubí ayuda a mejorar el funcionamiento del corazón, mientras que el zafiro es aconsejable cuando se tienen problemas digestivos. La apatita contribuye a la mejora de los músculos y la turquesa a la de la garganta. Podrás encontrar todas estas y otras muchas más piedras en una tienda de litoterapia especializada. En definitiva, la acción que los minerales ejercen en el cuerpo es totalmente purificadora.